NUESTROS SERVICIOS › Reflexología Podal
Es un tratamiento de masaje y puntos en los pies. En los pies se refleja todo nuestro organismo. Las zonas reflejas solo se manifiestan cuando hay alguna zona afectada o alteración en algún órgano de nuestro cuerpo sea del tipo que sea: inflamaciones (agudas ó crónicas), traumatismos (golpes ó heridas), mal funcionamiento tanto de hiper como hipofunción, atrofias, fenómenos irritativos, degeneraciones, etc.
El dolor producido nunca deberá hacerse insoportable, por lo que la presión del masaje deberá adaptarse a la sensibilidad del paciente. Reacciones como dolor insoportable, agitación como incluso sudor frío en la frente, manos o pies del paciente durante la sesión de reflexoterapia indicaran que el masaje es intenso.
Siempre se debe de escuchar al paciente que durante la sesión nos explicará como se va sintiendo y éste es el mejor sistema, porque el mismo nos indica la profundidad con la que debemos de trabajar la presión e intensidad del tratamiento y lo adecuado para cada uno, ya que todos somos diferentes y tenemos sensibilidades diferentes. En nuestros tratamientos todo esto lo tenemos en cuenta porque creemos que así debe de ser.
Forma y duración:
La normalización de los puntos o zonas anormales (dolorosas) encontrados en los pies, se consigue realizando un masaje especial con la punta del dedo pulgar, con los nudillos ó con algún utensilio especial para esta técnica.
Manipulaciones básicas:
- Manipulación exploradora.
- Manipulación terapéutica que puede ser en forma de pequeños círculos ó espirales, con presiones rápidas ó con roce lento y profundo.
- Manipulación sintomática ante un dolor corporal muy agudo.
Son zonas que requieren una atención especial: dedos de los pies, dorso de los pies, flexura del pie (surco transversal que va entre los dos tobillos), depresión o hendidura existente por detrás del tobillo interno.
Estos tratamientos se aconsejan en casos agudos tres veces por semana con una duración de tres cuartos de hora, dos veces por semana en crónicos y una vez por semana en casos leves.
Estas sesiones se irán practicando mientras hayan puntos de dolor y se presente una mejoría, cuando se haya estacionado y hayan desaparecido los puntos. Entonces cesará el tratamiento.
No conviene que el número de sesiones sea menor de seis, por regla general suele oscilar entre seis y quince.
Reacciones al tratamiento:
No siempre aparecen, pero si lo hacen es a las pocas sesiones. Estando el paciente en su casa se presentan en forma de crisis de tipo eliminativo, con aumento y cantidad de la defecación, diéresis, sudoración y secreción bronquial, flujo vaginal, descargas de tipo emocional, sueño más profundo y reparador, etc. Su valoración siempre es positiva, aunque transitoriamente sean molestias para el paciente.
Contraindicaciones:
No debe practicarse en estados febriles, enfermedades que precisan un tratamiento quirúrgico de urgencias, trastornos locales de los pies, uñas oscuras y varicosas, trombosis, flebitis, micosis, heridas, procesos reumáticos (gota, artrosis, etc.). En el embarazo hay que evitar siempre las manipulaciones en los pies y en el postparto también. Después de un infarto o angina de pecho (durante los seis primeros meses) y luego siempre que el cardiólogo ó cardiovascular nos transmitan por escrito su conformidad y bajo prescripción médica. Esto será así en todos los tratamientos efectuados en esta consulta de terapias complementarias.
Los pies son la dirección de la vida, hay que darles la importancia y el cariño que se merecen. Ellos nos mantienen en pie, tanto en lo mental como en lo físico. Cuidémosles y ellos nos cuidarán, forman parte de nuestro cuerpo.
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